El creador del rebirthing, Leonard Orr, definió el concepto de  Urgencia de Muerte. Según Orr el ser humano al llegar a una edad siente un cierto impulso o deseo de morir, este impulso puede aparecer a cualquier edad y no es algo propio de ancianos. La urgencia de muerte podríamos definirla como un impulso inconsciente

 

La urgencia inconsciente de muerte es la necesidad de nuestra alma inmortal de unirse otra vez al Todo, al Uno o Unidad, de la que se separa para encarnar en el cuerpo físico.

El conflicto surge, al encarnar, el Ser olvida todo lo que ha hecho que tomara la decisión de encarnar; su sagrado propósito, su Misión. Así como todas las experiencias vividas o todo lo experimentado en otras vidas. Ese es el drama de la encarnación.

Cada ser humano vive la urgencia inconsciente de muerte como algo íntimo y personal. Para unos es la resistencia a la vida, para otros el deseo de morir que, a veces les acompaña toda su vida y otras, más trágicas, hace que intenten y algunos consigan su propósito.

 

En Renacimiento (rebirthing) el trauma natal es lo que causa más urgencia inconsciente de muerte.

 

El momento de salir de la placenta, en esa pequeña muerte, en ese gran cambio. Donde de estar placenteramente, en un lugar seguro, cálido y protegido a pasar a un lugar frío, seco con multitud de estímulos donde la primera respiración es dolorosa, y se asocia la vida al dolor, o que la vida mata.

 

Desde nuestro nacimiento, desde la primera respiración fuera del útero, en la mayoría de nosotros esto no fue bien digerido y nos causó miedo y ese sentimiento de pérdida nos acompaña a lo largo de la vida, el miedo al cambio y a la pérdida, de lo cual lo relacionamos con la muerte. Es tal el miedo, que comenzamos a no saborear el presente; en esta sacrificio perdemos lo más valioso, el aquí y el ahora.

 

La urgencia inconsciente de muerte es la acumulación de pensamientos anti-vida que tenemos. Esos pensamientos nos lleva a acciones, a pautas de conducta. Como por ejemplo correr con el coche, practicar deportes de riesgo, consumir drogar, ayunos extremos, malos hábitos alimenticios etc.

 

 

Seguimos viviendo porque nuestra urgencia inconsciente de vida es mayor que la de muerte; pues de ser al contrario dejaríamos de vivir.

 

Estas son las tres razones por las que se activa en nosotros la urgencia inconsciente de muerte:

 

  1. Carencia de normas espirituales de apoyo.

 

Recuperar la religiosidad nada tiene que ver con las religiones (normalmente basadas en el miedo) sino con una espiritualidad profunda, es vital para alcanzar el bienestar y la felicidad.

2. Falta de autoestima.

 

La falta de autoestima solo es un pensamiento conjunto de pensamientos limitantes.

3. Desconexión de nuestra divinidad, la creencia de estar desconectados de la Fuente de todo Vida.

 

Es la desconexión de nuestra divinidad la que produce tanto dolor, es la creencia de la separación de Dios, de la Fuente de toda Vida, lo que nos provoca una sensación de tanta soledad. Se trata de angustia en el alma, un dolor desproporcionado, sin causa aparente, sin poder asociarla a un hecho acontecido real. Esta angustia genera violencia interna hacia uno mismo, deseando no estar aquí.

 

 

Bibliografía:

El nuevo renacimiento de BABAJI. Escuela de semillas estelares y terapeutas del alma. (Bela del Olmo Castro)