Esta experiencia surge dentro del programa “meditación y relajación” que se imparte para varias personas de distintos módulos de mujeres del centro penitenciario de Picassent. El programa tiene una antigüedad de algo más de 2 años, y como todo en la vida está en continuo cambio y evolución. Las sesiones son semanales y de dos horas de duración.

 

De un año aquí se incorporaron las respiraciones conscientes, circulares y conectadas (rebirthing) al programa de meditación y relajación. Dada las necesidades de las internas de tener un espacio seguro donde poder conectar y liberar emociones profundas. Un lugar donde tan sólo poder sentirse vulnerables y permitirse emociones que en el día a día ni en el patio, ni en la propia celda son capaces de expresar. Ellas mismas reconocer sentirse muy seguras en este programa entre otras cosas porque se les brinda un espacio donde pueden llorar, sin miedo a la crítica ni al juicio ni a perdidas de “status”.

 

Es durante estas sesiones de rebirthing donde activan toda la amalgama de emociones ocultas y reprimidas (tristeza, llanto, rabia, impotencia, culpa y muchas más). Las sesiones a su vez, les permiten un mayor autoconocimiento y crecimiento personal más profundo. Consiguen disolver emociones y patrones dolorosos, traumas y cristalizaciones emocionales que van acumulando  durante la semana a través de sus vivencias en aquel entorno hostil.

 

Se evidencian en ellas grandes cambios y transformaciones internas, el renacimiento de por si activa el movimiento y conexión con el Ser. Y queda patente a parte de su mayor entrega en el transcurso del programa, una mayor capacidad de compromiso interno con ellas mismas y con lo que sienten.

 

Lograr sesión tras sesión una liberación sistemática de energía contenida y retenida, que al final las sesiones les lleva a estados de paz y liberación es algo con también recalca la mayoría de participantes.  Estas energías contenidas por diversos motivos sólo les aportan tensiones, malestar y sufrimientos, pues van ligadas a sucesos traumáticos del pasado o que van aconteciendo en sus rutinas del día a día dentro del penal.

 

Parte del trabajo que se realiza con el rebirthing les permite relacionarse de una forma más sana y consciente con ellas mismas, pues se sacan a la luz memorias antiguas, patrones y traumas. Que a su vez les permite dejar que el pasado y sus experiencias influyan negativamente en su presente. Lo cual también las va empoderando y responsabilizando en todo lo que acontece en sus vidas, haciendo posible que comiencen a utilizar el término responsabilidad en lugar de culpabilidad.

 

Tienen historias de vida muy complicadas, repletas de vivencias traumáticas y dolorosas. La destrucción de cristalizaciones emocionales que se da en la respiración consciente, circular y conectada, ayuda a liberación de la energía que han dejado estas experiencias en la memoria celular. A menudo incluso, hemos llegado a acceder a recuerdos que parecían inaccesibles pero que se mantenían vivos, esto nos permite poder hacerlas conscientes de ellos, para así poder seguir trabajando hasta sanarlos.

 

Cabe destacar la progresión que han ido teniendo a lo largo de las sesiones, como cada vez más han ido profundizando en la respiración, alcanzando estado de conciencia no ordinarios, que en una antes habían experimentado. Son muchas las experiencias que son totalmente novedosas para ellas, y admiro su valentía de querer profundizar en el proceso ayudándonos con la herramienta de la respiración.

 

Su compromiso y entrega, vuelvo a repetir, es encomiable. Y las experiencias que en la sala (hace de escuela por las mañanas) es impresionante. Como entran en las sesiones desencajadas, tensas, tristes y como se transforman sus cara y semblantes a sonrisas, estados de paz y tranquilidad. Para ella es un bálsamo durante la semana estas sesiones en las que también trabajamos con meditaciones y diksha. Unos frutos que son recogidos en tiempo récord, desde las primeras sesiones donde siempre la intensidad impera desde el momento uno.

 

Una experiencia muy enriquecedora para mí también y para mi compañera María, que de un tiempo aquí me apoya en el transcurso de las sesiones. Que ojalá podamos seguir disfrutando en el transcurso de los años.