Tal vez no podamos salir airosos de las encrucijadas de la vida, ni de todo el dolor que nos tiene preparado. Cierto es, el empeño de la mente de tener todo controlado, ese bajo control que tantos recursos necesita, que tanta energía requiere para al final darnos cuenta que verdaderamente todo está fuera de control. Vivir teniendo conciencia de esto, ya es muy liberador en sí mismo.

 

A menudo no podemos cambiar los caminos que tenemos que escrutar ni los resultados en los diferentes “rounds” que la vida nos depara.La resistencia es total por parte de nuestra mente, de querer cambiar lo que simplemente es.

 

La meditación no es más que “estar con lo que es”, esa presencia absoluta en el que meramente se acepta lo que es, lo que sucede. La aceptación trae de la mano un estado de paz, que no cambia el resultado de las cosas…pero si su percepción.

Esa ausencia de conflicto ya nos libera de mucha carga de sufrimiento, esa aceptación de lo que es, nos hace dejar de luchar, dejarnos arrastrar por la corriente como un nenúfar que no resiste ni lucha simplemente fluye.

 

La aceptación entendida, como un “acepto la situación actual porque es la que es”. ¿No me gusta? Pues hago por cambiarla. No aceptar donde se está es no darse cuenta realmente del punto de partida; de luchar contra lo que no se puede cambiar y que simplemente es lo que es. Es más, es un no darse cuenta que ver la realidad tal y como es y aceptarla. Son los pasos previos a poder cambiarla desde un estado de no conflicto.